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16 de mayo de 2025 a las 09:30

Revolución hídrica: ¿olvido intencional?

La sequía aprieta, el campo mexicano se agrieta y una solución innovadora parece quedar en el olvido. Mientras la campaña "Hecho en México" resuena en todos los rincones del país, impulsando el orgullo nacional y el consumo local, una tecnología con probada eficacia para combatir la sequía, la estimulación de lluvias, yace inexplicablemente relegada. ¿Será acaso negligencia, falta de recursos o simplemente un cambio de prioridades en la agenda gubernamental?

La situación es crítica, especialmente en el norte y noroeste del país. Abril, un mes que debería traer consigo la promesa de la primavera, se ha despedido con una sequedad implacable, dejando a su paso tierras áridas y la preocupación latente en los rostros de nuestros productores. Las presas, otrora fuentes de vida y sustento, languidecen con niveles alarmantes, por debajo del 10%, mientras la sombra de la deuda hídrica con Estados Unidos se cierne amenazante. Ante este panorama desolador, cabe preguntarse: ¿dónde queda el apoyo a quienes día a día trabajan la tierra y alimentan a la nación?

Durante el sexenio anterior, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) implementó diversas estrategias para mitigar los efectos de la sequía, entre ellas la estimulación de lluvias. Esta tecnología, desarrollada por la empresa mexicana Startup Renaissance, demostró su eficacia al propiciar la precipitación mediante la inyección de núcleos de condensación a partir de yoduro de plata. Con el apoyo de la Fuerza Aérea Mexicana y la Comisión Nacional de las Zonas Áridas, se lograron llenar presas y abrevaderos, humedecer los suelos e incluso combatir incendios. ¿Por qué, entonces, esta herramienta vital parece haber caído en desuso?

Mientras el gobierno actual se enfoca en promover lo "Hecho en México", la ironía se hace palpable: una solución innovadora, 100% mexicana, capaz de aliviar la crisis hídrica y apoyar a los productores nacionales, permanece inexplicablemente en el banquillo. ¿Se trata de una apuesta arriesgada por otras alternativas? ¿O simplemente se ha subestimado el poder de esta tecnología?

La situación no solo afecta la producción agrícola, sino que pone en riesgo la seguridad alimentaria del país. Es urgente que tanto el gobierno federal como los estatales reconsideren sus prioridades y exploren todas las opciones disponibles para combatir la sequía. La estimulación de lluvias, con su probada eficacia, se presenta como una alternativa viable y necesaria para asegurar el bienestar de nuestros productores y garantizar el abasto de alimentos para todos los mexicanos.

Y mientras la sequía continúa su avance implacable, la tensión se palpa en el ambiente político. Las conferencias matutinas de la presidenta Claudia Sheinbaum reflejan la creciente preocupación ante los desafíos que enfrenta el país, agravados por las políticas proteccionistas de Estados Unidos. A esta compleja ecuación se suma la problemática del gusano barrenador del ganado, una plaga que amenaza con profundizar aún más la crisis en el sector agropecuario. La incertidumbre se cierne sobre el futuro del campo mexicano, y la necesidad de soluciones efectivas se hace cada vez más apremiante. ¿Será capaz el gobierno de responder a este llamado de auxilio antes de que sea demasiado tarde?

Fuente: El Heraldo de México