16 de mayo de 2025 a las 12:20
¡Prepara tu Mochila de Paz!
La implementación del protocolo "Mochila de Paz y Prevención" en el Estado de México marca un hito en la búsqueda de entornos escolares más seguros. Tras un año y medio de espera, la SECTI, en colaboración con la Codhem, ha presentado un mecanismo que promete no solo prevenir la violencia, sino también fomentar la convivencia pacífica y el desarrollo integral de los estudiantes. Este protocolo, de carácter obligatorio para toda la comunidad educativa, desde preescolar hasta bachillerato, se centra en el respeto a los derechos humanos de los alumnos, garantizando su bienestar y su derecho a la educación.
La clave de este protocolo radica en la creación de los Comités de Mochila de Paz y Prevención, integrados por padres de familia, docentes y funcionarios. Estos comités, debidamente capacitados, serán los encargados de llevar a cabo las revisiones, siempre con un enfoque respetuoso y consensuado. Lejos de ser una medida impositiva, se busca la colaboración voluntaria del alumnado, explicándoles el propósito preventivo y la importancia de construir un ambiente escolar seguro para todos. La transparencia y la comunicación son pilares fundamentales en este proceso.
Se establece una clara distinción entre la "mochila de paz", que contiene únicamente útiles escolares y elementos necesarios para el aprendizaje, y la "mochila de prevención". Esta última se refiere a aquellos casos en los que se identifiquen objetos, sustancias o materiales que representen un riesgo para la comunidad escolar. En estas situaciones, el protocolo establece un procedimiento claro: se solicita al estudiante la entrega voluntaria del objeto, se registra el incidente y se notifica a los padres de familia. Lejos de aplicar sanciones punitivas, se prioriza el acompañamiento y el apoyo pedagógico y psicológico, entendiendo que la prevención y la educación son las herramientas más eficaces para construir una cultura de paz.
Este protocolo no se limita a la simple revisión de mochilas. Representa un cambio de paradigma en la forma de abordar la seguridad escolar, apostando por la corresponsabilidad y la participación activa de toda la comunidad educativa. Padres, maestros, alumnos y autoridades trabajan de la mano para crear un ambiente propicio para el aprendizaje, donde prime el respeto, la tolerancia y la convivencia pacífica. Se busca erradicar la violencia desde la raíz, promoviendo la resolución pacífica de conflictos y fomentando una cultura de prevención.
La implementación de este protocolo supone un gran desafío, pero también una gran oportunidad para transformar la realidad de las escuelas mexiquenses. Se espera que, con el compromiso de todos los actores involucrados, se logre construir una comunidad educativa más segura, inclusiva y armónica, donde cada estudiante pueda desarrollar plenamente su potencial en un ambiente libre de violencia. El éxito de esta iniciativa dependerá no solo de la aplicación del protocolo, sino también del diálogo constante, la sensibilización y la construcción de una cultura de paz que trascienda los muros de la escuela. Es un camino que apenas comienza, pero que promete un futuro más esperanzador para la educación en el Estado de México.
Fuente: El Heraldo de México