16 de mayo de 2025 a las 10:10
El secreto del éxito (no es China)
La historia de Vietnam es una fascinante narrativa de resiliencia y crecimiento. A lo largo del siglo XIX, mientras las potencias europeas se disputaban el dominio global, Francia fijó su mirada en el sudeste asiático, impulsada por su floreciente capitalismo, su historial expansionista y la fiebre imperialista de la época. La Indochina francesa, compuesta por Cochinchina, Annam y Tonkin (actuales Vietnam, Camboya y Laos), se convirtió en un engranaje crucial de la maquinaria económica francesa.
Desde 1824, las inversiones francesas inundaron la región. Se establecieron vastas plantaciones de hevea, la fuente del caucho, un material esencial para la naciente industria automotriz. La producción de caucho en Indochina se disparó, alcanzando las 60.000 toneladas en 1939. Además del caucho, la tierra fértil de Vietnam producía arroz, algodón, maíz, caña de azúcar y una rica variedad de especias. Las minas de carbón, estaño y zinc complementaban la riqueza extraída de esta colonia.
La estratégica ubicación geográfica de Vietnam, con sus 3.000 km de costa, le confería una importancia geopolítica fundamental. Su proximidad a China, la URSS, India y Japón la convertía en un punto clave en el tablero de la Guerra Fría. Este pequeño país se convirtió en un peón en la lucha ideológica entre el capitalismo occidental y el socialismo emergente.
Un video de 1899, rodado por Gabriel Veyre, ofrece una cruda imagen de la explotación colonial. Muestra a niños vietnamitas recogiendo monedas del suelo, mientras las esposas de los colonos franceses se burlan. Este documento, exhibido como entretenimiento en París, revela la deshumanización inherente al sistema colonial.
Durante casi un siglo, Vietnam fue explotado y empobrecido, su riqueza fluyendo hacia Europa mientras su pueblo sufría la miseria. Pero la llama de la independencia ardía en el corazón de los vietnamitas. Bajo el liderazgo de Ho Chi Minh, un hombre formado en Occidente, el movimiento independentista ganó fuerza. La Declaración de Independencia de la República Democrática de Vietnam, proclamada en 1945, marcó el inicio de una larga lucha.
La influencia francesa se desvaneció por completo en 1954, tras una sangrienta guerra. Sin embargo, la lucha por la autodeterminación de Vietnam no terminó ahí. La Guerra de Vietnam, un conflicto devastador, fue el último intento de las potencias occidentales, en este caso Estados Unidos, por controlar los recursos y el potencial económico de Vietnam.
En las últimas décadas, Vietnam ha experimentado una transformación asombrosa. De un país devastado por la guerra, ha emergido como una de las economías más dinámicas de Asia. Han erradicado el analfabetismo, mejorado la salud pública, sacado a millones de personas de la pobreza y modernizado su infraestructura. Además, Vietnam se ha convertido en un destino turístico de renombre mundial.
El Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Mundial proyectan un crecimiento económico sostenido para Vietnam en los próximos años. Su éxito se basa en la integración en las redes de producción de Asia Oriental, un sólido sector manufacturero y exportador, una economía digital en expansión y una alta inversión extranjera directa. La población joven y dinámica de Vietnam es un motor clave de este crecimiento.
La historia de Vietnam es un testimonio de la capacidad de un pueblo para superar la adversidad y construir un futuro próspero. Es una lección para el mundo sobre la importancia de la autodeterminación, la resiliencia y la inversión en el capital humano. Vietnam, un país que se negó a ser doblegado, se alza hoy como un ejemplo de desarrollo y progreso en el escenario global. Su historia nos recuerda que el verdadero progreso no se mide en riquezas acumuladas, sino en el bienestar de su gente.
Fuente: El Heraldo de México