16 de mayo de 2025 a las 07:00
Chubb: ¿La peor aseguradora para tu auto?
La tranquilidad que buscamos al asegurar nuestro vehículo se convierte a veces en una pesadilla burocrática y llena de frustraciones. El caso de María del Socorro Núñez y Francisco Sánchez, de Celaya, Guanajuato, ilustra la amarga experiencia que muchos automovilistas viven con algunas aseguradoras. A pesar de que la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) reporta un Índice de Desempeño de Atención a Usuarios (IDATU) relativamente alto para Chubb Seguros México, la realidad en el terreno, como lo demuestra este caso, puede ser muy diferente.
La pareja celayense relata una serie de inconvenientes que comenzaron con la renovación automática de su póliza sin su consentimiento expreso, un cobro que, si bien aceptaron, deja entrever una práctica que debería revisarse. El verdadero calvario, sin embargo, inició tras un incidente vial en el que su vehículo sufrió daños menores. La falta de una atención ágil y eficaz por parte de la aseguradora, la ausencia de instrucciones claras, y la dificultad para reportar el siniestro, especialmente para adultos mayores con menos familiaridad con la tecnología, son puntos críticos que resaltan las deficiencias en el servicio.
La odisea continuó con la tardía asignación de un ajustador, cuya evaluación de los daños y la posterior recomendación de un taller mecánico de dudosa reputación añaden más leña al fuego. La falta de una razón social, dirección exacta y la prolongada espera para la reparación, con un costo que superaba incluso el valor de la póliza, levantan serias dudas sobre los procedimientos de Chubb Seguros México y sus convenios con talleres mecánicos.
La decisión de la pareja de reparar su vehículo en un taller de confianza, a un costo significativamente menor y en un tiempo mucho más breve, demuestra la ineficiencia del proceso propuesto por la aseguradora. La devolución parcial de la prima, justificada por el tiempo transcurrido, añade insulto a la injuria, dejando un sabor amargo y la sensación de haber sido víctimas de un sistema que prioriza sus intereses por encima de las necesidades del asegurado.
Este testimonio nos lleva a reflexionar sobre la importancia de investigar a fondo antes de contratar un seguro de auto. Más allá de las cifras y los índices oficiales, es crucial buscar referencias, leer opiniones de otros usuarios y prestar especial atención a las cláusulas del contrato. La experiencia de María del Socorro y Francisco nos recuerda que un seguro, en lugar de ser un escudo protector ante la adversidad, puede convertirse en una fuente de estrés y decepción. Es fundamental exigir mayor transparencia y un servicio de calidad a las aseguradoras, para que la protección que ofrecen sea real y efectiva, y no una promesa vacía en el momento en que más la necesitamos. La pregunta que queda en el aire es: ¿cuántos casos similares se esconden detrás de las estadísticas?
Fuente: El Heraldo de México