Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Seguridad

16 de mayo de 2025 a las 09:10

Celaya en llamas: ¿Quién apaga el fuego?

La sombra del miedo se extiende sobre Celaya. Lo que antes era un municipio vibrante, hoy se ha convertido en un escenario de terror cotidiano. Las calles, antes llenas de vida, ahora son testigos silenciosos de ejecuciones a plena luz del día, extorsiones que operan con impunidad y la macabra presencia de cuerpos abandonados en cada esquina. La promesa de un futuro pacífico, pronunciada con tanta convicción al inicio de la administración, se desvanece en el aire, perdida en el laberinto de la violencia.

A casi ocho meses del mandato de Juan Miguel Ramírez Sánchez, la realidad es contundente: el alcalde ha sido rebasado por la situación. Su estrategia de seguridad, débil e improvisada, carece de un rumbo claro. La decisión de despedir a 340 policías al comienzo de su gestión, justificada bajo el pretexto de "depurar" la corporación, se revela ahora como un grave error. La ausencia de investigaciones sólidas y de un plan concreto para sustituir a los agentes cesados ha dejado a Celaya vulnerable, con una capacidad operativa limitada para enfrentar la ola de violencia que la azota.

El resultado es devastador: Celaya se mantiene, desde 2024, en la deshonrosa lista de las 10 ciudades más peligrosas del mundo. Las cifras son alarmantes. En el primer trimestre de este año, los asesinatos se dispararon un 19%, alcanzando la escalofriante cifra de 116 homicidios, 103 de ellos perpetrados con armas de fuego. Lejos de disminuir, la violencia se agudiza, precipitando a la ciudad hacia un abismo de inseguridad.

Mayo fue un mes particularmente sangriento. La violencia se infiltró en los mercados, convirtiendo un tianguis en escenario de un nuevo ataque armado. La tragedia también alcanzó a las fuerzas de seguridad, con la ejecución de un elemento de la Guardia Nacional. Las colonias Valle del Naranjo, Lázaro Cárdenas y Emiliano Zapata, históricamente afectadas por la delincuencia, siguen siendo las zonas más peligrosas del municipio.

La extorsión, un cáncer que corroe el tejido social, continúa su avance implacable. En los primeros tres meses de 2025 se registraron 44 denuncias formales, una cifra que apenas roza la superficie del problema. El miedo paraliza a la mayoría de los comerciantes, impidiéndoles denunciar. Saben que, al hacerlo, se enfrentan a un muro de silencio e impunidad.

Fuentes internas del gobierno municipal revelan un panorama desolador: un gabinete fracturado, funcionarios que claman por cambios urgentes en la estrategia de seguridad y un alcalde que se niega a escuchar. A esto se suma la deficiencia del sistema de videovigilancia (C4), que opera con menos del 50% de sus cámaras funcionales y carece de monitoreo en tiempo real en varias zonas de riesgo.

Ante la inacción del gobierno local, el sector privado ha comenzado a tomar las riendas de la situación. Empresarios locales, desesperados por la falta de respuestas, han buscado el apoyo de las autoridades estatales, evidenciando la profunda desconfianza que reina hacia la alcaldía.

Celaya es hoy un territorio en disputa, no solo entre cárteles, sino también entre la incompetencia oficial y el abandono institucional. En medio de este caos, la población se encuentra atrapada, obligada a vivir con miedo, bajo un toque de queda no declarado. La necesidad de trabajar, de abrir sus negocios, de simplemente circular por las calles, se convierte en un acto de valentía en una ciudad asediada por la violencia.

Mientras tanto, en El Salto, Jalisco, la tragedia de las desapariciones continúa. Con más de 580 personas no localizadas, el municipio se ha convertido en un epicentro del horror, un lugar donde el hallazgo de hornos clandestinos, crematorios improvisados y bolsas con restos humanos se ha vuelto una terrible constante. La gestión de la presidenta municipal Elena Farías Villafán, marcada por el silencio y la inacción, ha agravado la crisis. Los empresarios de la zona industrial han comenzado a alzar la voz, exigiendo respuestas ante una situación que ya no es una simple estadística, sino una amenaza latente que se cierne sobre sus vidas.

Nos vemos a las 8 por el 8.

Por Sofía García.

Colaboradora.

@SofiGarciaMX

Fuente: El Heraldo de México